1.- ¿Por qué es importante celebrar este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?Me parece importante porque es una forma de dar visibilidad a una realidad que genera referentes para las niñas de hoy en día. Considero que, el hecho de conocer personas en las que ellas puedan verse reflejadas es muy importante para ampliar sus expectativas y sus horizontes de posibles profesiones y de opciones en la vida. Es decir, que sepan que tienen otras opciones más allá del papel que tradicionalmente se ha otorgado a la mujer en la sociedad.
En primer lugar, me ha aportado una forma de ganarme la vida con una profesión que me gusta, que me parece estimulante, que me hace pensar, que me permite estudiar y aprender. También me ha enseñado a formarme un pensamiento crítico, me ha permitido conocer gente interesante que me ha abierto horizontes y me ha dado experiencias muy interesantes, tanto a nivel estrictamente profesional como como personal, cultural y de relaciones humanas.
Tuve la oportunidad de trabajar con Mariangela Hungría, una científica brasileña que es referente mundial en microbiología de suelo y de la que aprendí muchísimo. Fue una gran inspiración para mí. Además de ser una profesional muy destacada en su campo, y del gran reconocimiento con el que cuenta en su país, es una buena persona, capaz de generar ambiente muy cálido en el laboratorio con la gente de su grupo.
Posteriormente, a medida que fui conociendo a Mariangela, descubrí cosas de su vida muy interesantes. Por ejemplo, que tenía una hija con problemas de desarrollo y que, a pesar de su plena dedicación a la ciencia, no había dejado de prestar atención a su vida personal.
Se trata de algo que me gusta mucho observar en los científicos, porque se vende la idea de que las personas de ciencia tienen que estar dedicadas 100% al trabajo, y eso no es justo. No es justo pedirle a alguien que deje lado su vida personal para dedicarse completamente a su trabajo, por muy apasionante que sea. En ese sentido, me encanta el equilibrio que fue capaz de encontrar Mariangela.

Siempre creí que, desde esta profesión, cuyo plan de estudios combinaba las disciplinas que más me gustaban (matemáticas, biología, física y química), podría aprovechar los recursos que la naturaleza nos ofrece con máximo respeto y cuidado al medio ambiente (la gestión del suelo, de los recursos hídricos, del clima…). Todo ello para poder obtener alimentos sanos y seguros para los consumidores. Pensaba que podría desempeñar funciones como diseñadora de almacenes hortofrutícolas, granjas, instalaciones de riegos, maquinaria agrícola, desarrolladora de productos, etc.
También podría, por qué no, inventar nuevos equipos, adaptar la tecnología para la mejora en plantas, animales, invernaderos, granjas… ayudar a agricultores y ganaderos, asegurar la salud de las personas mediante controles de calidad, el tratamiento de los residuos o el desarrollo de productos biodegradables o biocombustibles. A todo ello había que añadirle una clara influencia familiar por parte de mi abuelo materno. Él solía decirme con frecuencia: “Maja mía, ni el rey comería si el labrador no labrase”. Se trata de una frase de Lope de Vega que interioricé desde niña y que hizo que una de mis pasiones fuese ayudar al agricultor, ayudarle a que sus cultivos fuesen más productivos.
Me apasiona ser una todoterreno. Me apasiona pisar el campo, ayudar a los agricultores a aumentar la rentabilidad de sus cosechas. Y me apasiona también combinarlo con las tareas de oficina. Además, para realizar nuestro trabajo con éxito, debemos ser detallistas, analíticos, resolutivos, curiosos y, sobre todo, saber trabajar en equipo y compartir nuestras experiencias.
Animo a todas las niñas a que se planteen los estudios y también la vida, por qué no, como un reto. Un reto que hay que afrontar con dedicación, esfuerzo, esmero y, sobre todo, humildad y constancia. Que sin esfuerzo no hay recompensa y que, tanto mujeres como hombres, como profesionales y como personas, podemos resolver todo aquello que se nos plantee, ayudando a los demás y contando con el apoyo de nuestros compañeros de profesión y de trabajo.

Estudié Ingeniería Agrónoma Superior en Túnez. Después hice el máster en Agricultura Ecológica en Bari, Italia. Recientemente, me he doctorado con una tesis sobre el uso de aceites esenciales como bioherbicidas mediante un programa de Tercer Ciclo conjunto entre la Universidad de Palermo, en Italia, y la Universitat Politècnica de València. Ahora pertenezco al departamento técnico de Seipasa como Trial Expert, lo que significa que me ocupo de planificar los ensayos de eficacia para el registro de productos.
Mi carrera investigadora me ha hecho aprender a tener mucha paciencia, además de aplicar una cultura del esfuerzo. Me ha ayudado a poner el foco en mis objetivos con una visión a largo plazo. En investigación, a veces empiezas a hacer cosas y esperas mucho a tener resultados. Todo eso me ha ayudado a tener una visión a largo plazo.
Además, he entrenado el pensamiento analítico y el razonamiento crítico y he conseguido tener una orientación hacia la creatividad. También me ha despertado la curiosidad por el conocimiento y el aprendizaje. Me ha ayudado a ser una persona con más disciplina, con más iniciativa y con más capacidad para buscar soluciones
Considero que, a través de mis artículos científicos, he contribuido a aportar conocimientos y soluciones nuevas en el mundo de la agricultura. Mis artículos explican cómo se pueden sustituir los herbicidas químicos por metabolitos secundarios naturales de las plantas y como pueden, al mismo tiempo, estimular los microorganismos del suelo.
Es una contribución que puede ayudar a los agricultores, por ejemplo, a encontrar soluciones frente a los problemas de malas hierbas. También les puede ayudar en el respeto al medio ambiente que, precisamente, es uno de los valores clave de Seipasa.
En el terreno de la investigación, los resultados de los artículos de mi tesis pueden servir a otros investigadores a tener una base de datos para ampliar su trabajo. Además, creo que he contribuido a normalizar la presencia femenina en el mundo de la investigación.

De pequeña me gustaba jugar a hacer mezclas de cosas. Mi hermana y yo pasábamos horas con el Quimicefa y hacíamos mezclas de distintos colores. Años más tarde, en el instituto, tuve un gran profesor de Química. Esto, y la gran variedad de salidas profesionales que ofrecía la licenciatura de Químicas fue lo que me impulsó a estudiar la carrera.
En cuarto curso de carrera debías realizar un trabajo final en un laboratorio. Fue entonces cuando pude aplicar los conocimientos más teóricos asimilados durante toda la etapa universitaria y disfrutar de verdad de la química, y fue en el trabajo más experimental del laboratorio.
Además, tuve la suerte de poder realizar el trabajo entre dos laboratorios distintos, dedicados a Química Orgánica y Bioquímica, respectivamente, que, además, eran dos de las asignaturas que más me gustaban. Antes de acabar el trabajo final de carrera ya me ofrecieron realizar la tesis en el mismo departamento en el que estaba y de esta forma inicié mi carrera investigadora.
El laboratorio en el que realicé la tesis doctoral es el de péptidos y proteínas de la Universitat de València. En este laboratorio se desarrollan ensayos in vitro e in vivo para la identificación y caracterización de moléculas que inhiben distintas enfermedades como el alzhéimer, el cáncer o la sepsis. Mi trabajo de tesis y las conclusiones del mismo apuntaban a la identificación y caracterización de moléculas con actividad inhibitoria de un lipopolisacárido (LPS) o endotoxina, que se encuentra en la membrana celular de bacterias Gram-negativas, y que son uno de los principales desencadenantes de la sepsis. La sepsis es la respuesta exagerada del cuerpo frente a una infección. Si no se controla, puede llegar a ser mortal ya que puede provocar daños en los tejidos y fallos multiorgánicos que pueden causar la muerte.