A pesar de que la lista es larga, si tuviésemos que resumir los principales beneficios de los bioestimulantes en el cultivo de patata nos centraríamos en su capacidad para optimizar la eficiencia en el uso y absorción de nutrientes, la tolerancia al estrés, el incremento del vigor y la mejora de la calidad final de la cosecha.
En el caso concreto de la patata, y relacionado directamente con el uso de bioestimulantes, la cuestión que todos los productores afrontan al inicio de cada campaña tiene que ver con la mejora de la calidad y el rendimiento final de cosecha.
Cómo conseguir que las patatas tengan un tamaño más uniforme, cómo incrementar los calibres o cómo obtener patatas de mayor valor comercial en el mercado son las preguntas que, desde el principio, marcan el devenir de cada etapa productiva.
Para entender el impacto de los bioestimulantes en este cultivo, debemos poner el foco en la tuberización de la patata, es decir, en el proceso biológico de la formación de los tubérculos. De forma muy resumida, este ciclo se divide en 3 etapas (inicio de tuberización, proceso de engrosamiento y maduración), y es fundamental para entender por qué la compañía española Seipasa recomienda el uso del bioestimulante Radisei.
Para empezar, Radisei es un bioestimulante agrícola diseñado a partir de la cepa propia y exclusiva de Bacillus subtilis de Seipasa, la SEIBS23. Radisei activa diferentes procesos biológicos del suelo, desbloquea micro y macronutrientes esenciales y promueve un mayor crecimiento del sistema radicular, favoreciendo un desarrollo robusto del cultivo que garantice una producción final dealta calidad. En definitiva, Radisei está concebido para conducir al cultivo hacia su máximo potencial.
Aplicado al inicio de la fase de formación de los tubérculos, Radisei contribuye a acelerar el inicio de la tuberización y permite que este proceso ocurra de forma más temprana. Esto es especialmente útil en campañas con siembras tardías por condiciones climáticas adversas, ya que compensa el acortamiento del ciclo vegetativo y ayuda a que la patata alcance un tamaño final óptimo y de mayor valor comercial.
Otra de las ventajas de Radisei como bioestimulante en patata es la producción de sideróforos capaces de desbloquear el hierro del suelo y hacerlo asimilable para la planta. De forma indirecta, y gracias a la acción del Bacillus subtilis presente en su formulación, al secuestrar el hierro del entorno radicular, Radisei priva de alimento a los patógenos competidores y limita su desarrollo.
Una tercera ventaja clave de Radisei en esta ventana de aplicación es la generación de un biofilm en toda la raíz capaz de establecer una potente barrera biológica y física, y una relación simbiótica que es única y exclusiva de la cepa SEIBS23.
¿En qué se traduce todo esto? En primer lugar, en un incremento del rendimiento final de cosecha. Lo observamos en el gráfico 1, resultado del ensayo de eficacia en el que se comparó la estrategia de Seipasa con Radisei frente al programa de referencia que venía aplicando el agricultor. Los resultados en esta experiencia arrojan un incremento de la producción del 41%.

Radisei también contribuye decisivamente a la obtención de tubérculos más grandes, homogéneos y con mejor calibre comercial. Fijémonos en el gráfico 2, porque indica cómo, en la parcela tratada con Radisei en este ensayo, el porcentaje de patatas con un calibre superior a 5 cm fue casi un 50% superior respecto a las parcelas en las que se había empleado el programa habitual de fertilización.

En definitiva, la incorporación de bioestimulantes en la estrategia agronómica de la patata representa un cambio de paradigma necesario: pasar de simplemente «alimentar» el cultivo a optimizarlo para que responda con éxito ante cualquier adversidad. En un mercado cada vez más exigente y un clima impredecible, los bioestimulantes se han convertido en el puente entre la salud del suelo y la rentabilidad del agricultor. Apostar por la bioestimulación no es solo buscar un mayor calibre, sino garantizar que cada planta exprese su máximo potencial, transformando la eficiencia biológica en un valor comercial sólido y sostenible.